miércoles, 30 de julio de 2014

El ácido hialurónico

   Seguro que en más de una ocasión habréis oido hablar del ácido hialurónico. Aunque fue descubierto hace muchos años no fue utilizado hasta los noventa.
   El ácido hialurónico es un componente fundamental de la dermis (segunda capa de la piel). Concretamente, es un tipo de mucopolisacárido que forma parte de la sustancia fundamental de la dermis y que tiene como función mantener la hidratación de la piel.

   En cosmética se usa tanto en cremas nutritivas como de antienvejecimiento pues uno de los sintomas de la piel madura es la sequedad. El ácido hialurónico permite rehidratar en profundidad la zona tratada para que su aspecto sea más terso ya que reconstituye las fibras. Al aumentar el grosor y el volumen de la piel, disminuyen también sus surcos.

 
   Además se utiliza en medicina estética. Esta sustancia se inyecta en función de las necesidades de cada paciente para corregir los signos del envejecimiento. Las zonas más comunes en las que se aplica son el contorno y comisura de los labios, los pómulos, alrededor de la boca y en las patas de gallo.

   En el mercado cosmético existen una multitud de serums y cremas que contienen ácido hialurónico como principio activo. Tal es el caso de Serenage de Avene o Hyaluron Filler de Eucerin. Podría estar horas y horas hablando de productos con ácido hialurónico, ya que cada vez son más las marcas que apuestan por él en sus productos. El problema, es que muchas de ellas sólo llevan una pequeña cantidad, por lo que merece la pena apostar por alguna crema con alto porcentaje, como las citadas anteriormente, para aprovechar todos los beneficios que nos brinda en nuestra piel.
   Últimamente, también podemos ver nutricosmética (capsulas, viales,...) hecha a base de ácido hialurónico, es decir complementos nutricionales que contienen este ingrediente con el fin de mejorar la piel desde el interior. 

   En resumen, el ácido hialurónico es uno de los mejores ingredientes cosméticos sobre todo para pieles secas y/o pieles maduras siempre que el producto contenga un alto porcentaje (0.5-1%). Y si se combina con vitamina C, mejor que mejor.

martes, 29 de julio de 2014

Cómo realizar una buena limpieza facial

   Ya hemos dicho y repetido una y mil veces la importancia de la limpieza para mantener una piel jóven. Un ritual que debe realizarse por la mañana y por la noche. NO HE DICHO "O" SINO "YYYYY"
  ¡Ya se que es una pesadez! Pero mientras no nos conciencemos de lo fundamental que es la limpieza de la piel, tanto por la mañana como por la noche, no obtendremos grandes resultados con nuestras mejores cremas.
Lavar no es igual que limpiar

 
   Para empezar hay que tener claro el tipo de piel que tenemos y que producto es el que nos conviene. Para ello, lo mejor es acudir a un especialista (dermatólogo o esteticista). Una vez que lo sepamos, entonces podremos comprar los productos de higiene. ¡Por favorrrr, no nos dejemos llevar por la publicidad o la dependienta de turnooooo!
  En todos los casos hay que tener claro que lavarse la cara con agua no es limpiar la piel. El lavarse con agua ¡solo sirve para quitarse las legañas!
 
   Ante una piel grasa, deberemos buscar un producto tipo jabón y/o un cosmético seborregulador (en forma de gel) de manera que, al usarlo diariamente, podamos controlar el exceso de grasa. Tampoco es bueno que sea demasiado desengrasante.
   Y en el caso contrario, es decir una piel seca deberemos buscar un limpiador que elimine la suciedad pero que nos aporte cierta hidratación (leche limpiadora).
   Por último, en el caso de una piel normal o mixta, siempre hay que seguir la misma norma, producto (jabón, leche, gel, mousse,...) que limpie pero que ni deje sensación de tirantez ni sensación de grasa en la piel.
 
Es fundamental aclararse correctamente
  
  Cuando usemos jabón, humedeceremos la cara y mojaremos las yemas de los dedos en el producto para terminar "acariciando" los pómulos, nariz y frente con movimientos suaves y circulares.
 
   Aseguráte de que el jabón se vaya por completo después de enjuagar, ya que los restos de jabón dañan la piel.

 
 
   Cuando usemos leche limpiadora debemos tener claro que lo más importante es dejar actuar al producto, es decir, aplicarlo con las yemas de los dedos masajeando para que la suciedad se mezcle con la leche. Para terminar, lo retiraremos con una esponja húmeda o un trapo suave.
   A las personas que no usan maquillaje, les suelo recomendar el uso de agua micelar, un producto muy cómodo que se aplica con un algodón pero que no es suficiente eficaz en caso de que la piel esté muy sucia.
 
   Para finalizar, decir que ¡SIEMPRE! tanto después del uso del jabón como de la leche, hay que usar un tónico pues nos ayuda a rematar la limpieza y nos calma la piel. Hay que tener en cuenta que sin querer la limpieza si no se hace bien (por ejemplo, se frota demasiado) o no se elige un buen producto puede ser agresiva.  Por supuesto, con el agua micelar no hace falta. Hay gente que prefiere usar agua micelar en vez de tónico.
 
  Lo importante es coger el hábito y no fallar ni un día. Una vez cogida la costumbre os puede asegurar que se convierte en una necesidad al igual que cepillarnos los dientes.

domingo, 13 de julio de 2014

Mi primer día de sol

   Hoy ha sido mi primer día de sol y como mandan los canones he aprovechado un ratito los rayos de sol de la tarde (después de las 16 h.) sentadita en la terraza de mi casa. 
 
   Los especialistas recomiendan que los primeros 3 o 4 días no se tome el sol directamente durante más de 15 minutos usando un factor de protección solar mayor al indicado para su piel.
La intensidad de la radiación ultravioleta la podemos conocer
en la información del tiempo

   Luego aumentará progresivamente el tiempo de exposición al sol a medida que la piel esté más dorada, pero sin sobrepasar las 2 horas seguidas. Aunque tardará en broncearse, el tono durará más y sobretodo cuidará la salud de tu piel.
 
   En el tercer día, la melanina estimulada durante los dos días anteriores, consigue alcanzar la epidermis pero aún no la protege. Aproximadamente a los diez días de exposición progresiva la piel estará preparada para recibir los baños de sol con un factor de protección solar normal.